Coronas funerarias intimidatorias enviaron a directivos de La Primera

Día negro para la prensa. Retoman sicosocial como en los años 90. A tres semanas de la segunda vuelta, el diario que denunció el “Plan Sábana” es objeto de una amenaza típica de los tiempos del SIN de Montesinos.

Edmundo Cruz y Jonathan Castro

desdassda-5569839.JPG

Ayer a las 11.45 de la mañana, dos coronas fúnebres fueron dejadas en la portería del diario La Primera, Paseo de la República 5639. Un arreglo dirigido a César Lévano, director del matutino; y otro, a Arturo Belaunde, presidente del directorio de la editora del tabloide. Sus nombres habían sido estampados debajo de la característica sigla de duelo: “Q.E.P.D. (Que En Paz Descanse)”.

Como supuestos remitentes de la macabra operación se leían los nombres del Consejo de la Prensa Peruana y el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS). Ambas instituciones han desmentido su autoría y han rechazado el uso de sus nombres.

Un supuesto mensajero de florería que no se identificó, canoso y de contextura gruesa, aparcó una camioneta station wagon color blanco treinta metros adelante de la sede del diario y sorprendió al vigilante Víctor Mariño.

– ¿Dónde es el velorio? –preguntó.
–Aquí no hay ningún velorio –replicó el guardián.
– A mí me han contratado para dejar los dos arreglos en esta dirección –fue toda su respuesta cuando Mariño le pidió explicaciones. El desconocido volteó, avanzó raudo y se embarcó. No se logró distinguir la placa del vehículo.

Prácticas de los 90

“Estamos averiguando, pero no adelantamos conclusión. Lo que sí puedo decir es que esta práctica era común en la época de Fujimori y Montesinos”, declaró Jaime Cruces, editor general de La Primera, aún sorprendido por el incidente.

“No recuerdo bien los casos, pero el de Aprodeh (Asociación Pro Derechos Humanos) es bien conocido. Fue una práctica muy común para amedrentar a la prensa opositora o grupos políticos (ver despiece). Inclusive se ensañaban con los carros. A Gustavo Mohme le robaron 2 veces su camioneta. Y a Javier Diez Canseco se la incendiaron una vez”, recordó Cruces.
Según el editor, el sicosocial contiene un mensaje: “No se metan con nosotros”.

DOS POSIBILIDADES

César Lévano, director de La Primera, sí desliza una hipótesis más clara.

“No decimos que esto proviene de la candidatura de Keiko, pero esto tiene una marca de fábrica de la época de Fujimori”, opina.
“Puede haber dos escenarios: el amedrentamiento puede venir de miembros del fujimorismo o del mismo Servicio de Inteligencia amenazando a la gente que nos están informando”.

“Hemos informado que los operadores en acción tienen videos y audios para desprestigiar a Ollanta Humala. Los hemos adelantado y puesto al descubierto. Se trataría de audios y videos descontextualizados”, explicó César Lévano.

EL “PLAN SÁBANA”

El editor general de La Primera abundó en cuanto al porqué de este operativo sicosocial.

“Les molesta el destape del ‘Plan Sábana’ que nos llegó de fuentes de inteligencia. Fuentes que quisieron compartir esa información con nosotros porque les pareció que dentro de su institución se estaban reeditando prácticas con las que no quieren comprometerse”, comentó.

“Lo que hemos estado publicando se ha cumplido totalmente. Nos dijeron que iban a contratar a Jaime Bayly, luego el canal que lo patrocinaría y por fin la millonada que le iban a pagar”, concluyó Jaime Cruces.

Operativo en el más puro estilo de los “Colina”

16 de noviembre de 1995. El grupo Colina dejó un arreglo floral fúnebre en forma de cruz en el local de Aprodeh. La tarjeta decía: “En recuerdo de los que fueron y por la eterna calcinación de sus restos. NADA SOMOS. Mi más sentido pésame a los familiares. La familia Colina”.

Los destinatarios nombrados en la tarjeta eran: Gisela Ortiz, Raida Cóndor, Susana Villarán, Francisco Soberón, Ernesto de la Jara, Rodolfo Robles, Javier Diez Canseco, Henry Pease, Gustavo Mohme y Heriberto Benítez.

El arreglo fue comprado por 43 soles en la florería “Rosalía” del Estadio Nacional y pagado por la agente de inteligencia Agripina Valencia, vinculada al Grupo Colina.

El mismo día, Raida Cóndor fue amenazada cuando esperaba un microbús en la Carretera Central por un sujeto que le dijo “terruca de mierda”. Días antes, un vehículo sin placas intentó atropellar a Gisela Ortiz.

El 6 de noviembre habían entrado a la oficina de Diez Canseco y el 8 a su casa. Poco antes los Colina habían sido amnistiados.

El Dato

Otra de “los colina”. A mediados de 1993, en víspera del descubrimiento de las fosas de los desaparecidos de La Cantuta, el grupo Colina ejecutó un operativo perverso. Remitió una corona de defunción al nido donde estudiaba el hijo de José Arrieta, periodista de la revista Sí, que por esos días investigaba el caso. La inscripción decía “Rodrigo Arrieta, Q.E.P.D”. Exactamente la misma leyenda macabra que ayer fue dejada en la puerta del diario La Primera.

Publicación original.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s