Alberto Montt: Chuck Norris no resistiría un día manejando en Lima

 

El humor de Alberto Montt está cargado de tanto sarcasmo e ironía que siempre dará que pensar. La risa tarda en brotar, pero cuando llega rápidamente desemboca en una desternillante carcajada. Este ilustrador gráfico nacido en Chile y formado en Ecuador estuvo en Lima para el IV Salón del Humor Gráfico. Domingo habló con él sobre la fuente de inspiración de esas viñetas que tienen ahora miles de seguidores.

 

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“¡Espera!… No tuve la culpa. Te fuiste a la guerra, tu esposa se sentía sola y no sabíamos cuándo vendrías. No te pongas así, Mambrú”. Un sujeto en camisa y corbata tiembla ante la amenazadora arma de Mambrú en la viñeta. Así es como Alberto Montt continúa la historia de la popular canción “Mambrú se fue a la guerra”.

La popularidad del humorista gráfico Alberto Montt se forjó en internet. Inició el blog Dosis Diarias en el 2006 y desde entonces sube cinco viñetas a la semana en las que se ríe de la religión, de las frases populares, el amor, la estupidez, Ricardo Arjona y otras tantas cosas. Creció leyendo a Joaquín Lavado “Quino” y Gary Larson pero la influencia que recibió abarca hasta Liniers, Maitena, Les Luthiers, Peter Capusotto y “Flight of the conchords”.

Sagitario, 38 años, ilustrador de oficio, humorista gráfico por sueño, chileno de corazón y ecuatoriano de crianza. Aprovechó la invitación al IV Salón del Humor Gráfico en Lima para arrasar con la comida: chifa en el Wa-Lok, pollo en Pardos, tiradito en El Barrunto de La Victoria. “Qué difícil es decir qué es lo más rico. El pulpo en todas sus preparaciones, quizás. Lo que pasa es que como mucha comida peruana en Chile”.

–¿Cómo nacen las ideas para las viñetas del blog?

–No hay una fórmula. A veces aparece una imagen completa; a veces escucho una frase como “agítese antes de usar” y la traduzco literalmente. Escojo dichos que evocan imágenes. Pero no me estreso. Si un día las ideas se acaban, chau al blog.
–¿Desde cuándo haces humor gráfico? Porque tú trabajas como ilustrador.

–Yo siempre traté de hacer humor gráfico. Era mi frustración. Siempre trataba de hacer cosas chistosas y le enseñaba a la gente, y no reaccionaban. Un día me cansé y dije: “Basta con intentar hacer reír. Voy a traducir literalmente lo que tengo en la cabeza”. Lo comencé a hacer y se lo mandé a (Francisco Javier) Olea, que es un gran amigo, y me dijo “está buenísimo, haz más”. Armé el blog para no tener que mandarlas por mail y de repente comenzó a llegar gente. Entonces, comencé a hacer humor desde el momento en que dejé de preocuparme. El humor es una forma de ver el mundo, y es la forma con la que fui criado. Hay gente que lo tiene, hay gente que no. Tampoco es un don.

–O sea, tu faceta como humorista gráfico es recién de los últimos tiempos.

–Cinco años, con el blog. Lo hago para reencontrarme con el dibujo y al mismo tiempo para divertirme. Vivir de esto sería increíble.

–¿Qué personaje de los que has creado es el que más te gusta?

–Creo que el Diablo, pero es por mi forma de ver el mundo. Nadie es completamente bueno, ni malo, ni imbécil. Esa dualidad a mí me representa; un tipo promedio, con sus falencias y sus virtudes, con sus anhelos y sus desgracias.

–¿Te gusta el humor de televisión?

–No, no me gusta el humor que te lo dan completo. Ese humor burdo o que depende del doble sentido para la risa lo encuentro repugnante. El humor de televisión no me gusta nada. Pero hay humor de televisión que es una joya, como Peter Capusotto.

–¿Y el humor de los periódicos?

–Depende de qué periódico. Tú ves La Nación de Argentina y me parece maravilloso. Pero, en general, el humor de periódico tiene mucho que ver con la contingencia, y eso para mí no tiene mucha gracia.
–¿Por qué?
–Porque trata de lo que está sucediendo ahora, y pasado mañana no tiene ningún sentido. A mí me gusta el humor que se puede leer en diez años y sigue vigente. Por ahí son los mismos temas pero cuando los tratas de manera general se vuelven universales. Tú lees Mafalda hoy y sigue tan vigente como hace 30 años. Eso me gusta.

–Leí que no te gusta dar todo en la viñeta, sino que el lector complete la idea.

–Cuando yo empecé a leer humor gráfico, lo que más me emocionaba era encontrar esos espacios de entrada a los mundos de la persona que hacían el humor. Tú veías una parte de lo que quería contarte y luego interpretabas un contexto social o te hablaba de un personaje y tú tenías que ir a buscar quién era el personaje.

–Pero eso tú también lo haces en Dosis.

–Bueno, es que yo trato de hacer humor con temas que me gustaría ver en otras viñetas. Yo pienso en mí como mi cliente. Entonces, sí, claro, a veces uso personajes de libros, históricos o populares.

–Tú usas mucho las frases populares para cambiarles el sentido.

–Es que yo viví en Ecuador casi toda mi vida y viajaba a Chile porque mi padre es chileno (su madre es ecuatoriana). Siempre me llamó la atención cómo un par de palabras que en Ecuador significan algo en Chile significan una cosa totalmente distinta. Por ejemplo, “relajo” en Ecuador es bulla, fiesta; en Chile significa “cansadísimo”. Eso me hizo estar consciente desde muy niño de que en los distintos países el lenguaje funciona de diferente forma. Por ejemplo, en Chile digo “te caché” y significa “te entendí”, y acá no… El español es un idioma muy delicioso, y jugar con eso a mí me entretiene. A veces invito a una reflexión crítica pero la intención principal del blog es satisfacerme como consumidor.
–¿Qué detestaste de Lima?

–El tráfico. Peruanos malditos, cómo manejan así. Chuck Norris no resistiría un día manejando en Lima.

Cosechando fans

Montt tiene 46 mil seguidores en Twitter, 18 mil fans en Facebook, 35 mil visitas diarias al blog y al menos una treintena de groupies en Lima. Alguna vez le ha autografiado un libro a un doctor en astrofísica.

Ha hecho ilustraciones para más de 30 libros. Y cuatro de estos libros son de su selección de viñetas de Dosis Diarias, los que no llegan a Lima por el elevado precio que tiene la producción de libros en Chile. “Igual vamos a traer unos 50 libros a 80 soles para intentar venderlos”, señala.

Pero sin libros en librerías, ni publicidad en grandes medios, en su corto paso por Lima, Alberto Montt ha logrado cosechar algunos groupies que fueron atrapados por su blog. Primero se encontró con algunos de ellos en una reunión de “tuiteros” en el Bar Habana de Miraflores y luego con otros en las actividades del IV Salón del Humor Gráfico. “El hecho de que esté ahí gente a la que le guste mi trabajo me parece tremendamente halagador”.

Encuentra a Montt
http://www.dosisdiarias.com
http://twitter.com/albertomontt

Montt recomienda
http://www.oleismos.blogspot.com
http://tuteblog.blogspot.com/
http://www.smbc-comics.com

Publicación original.

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