Sobreviviendo en la aulas

La prolongada huelga que ha llevado a cabo el Conare senderista dejó en un segundo plano un problema real: los profesores de colegios públicos ganan salarios exiguos. Ninguno de ellos puede sobrevivir con ese sueldo y tienen que buscar otros ingresos que les quitan tiempo para su preparación y sus familias. Tres historias de profesores que viven con lo justo y no pueden capacitarse.

Malestar. La preocupación por el salario de hambre que gana no permite arrancarle una sonrisa para la foto a Nélida Álvarez, profesora pública en Collique.

Cada fin de semana, la profesora Nélida Álvarez Espinoza se ve forzada a incorporarse a las filas de los cocineros del albergue del Hospital de la Solidaridad de Surquillo. Viaja 30 kilómetros desde Collique, en Comas, hasta la cuadra 7 de Angamos Este. Allí prepara desayunos, almuerzos y cenas durante el día. Por ese trabajo, Nélida gana 35 soles los sábados y 50 los domingos. En estos meses no ha faltado un día, pues aún no le depositan ni el primer sueldo de este año por su trabajo como profesora en el Colegio 2060 Virgen de Guadalupe, de Collique. Nélida confía que este mes su situación se regularice.

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Lo que cuesta ser policía

Son suboficiales de la PNP, pero el Estado los maltrata. No solo con sueldos exiguos, también los obliga a comprar uniformes, botas, borceguís, armas, municiones y casi todos los implementos que su trabajo requiere. César Vilca y los otros agentes caídos en la fallida Operación Libertad carecían de las armas que pudieron salvarles la vida.

LUTO.  Afligida Reyna Vega, su esposo Dionisio Vilca y Janeth,  la hija de ambos.

Pocos meses antes de morir, el suboficial César Vilca le dijo a su padre: “Quiero comprarme un revólver”. En la Dinoes, sus instructores le habían aconsejado contar con un arma propia para su defensa personal.

Los fusiles de la Policía, le advirtieron, fallan a menudo y los pocos implementos que les entregan suelen ser de muy mala calidad. Un arma más en el cinto podía hacer la diferencia en un combate prolongado.

Dionisio Vilca, su padre, le dijo que no era una buena idea. Tenía miedo; César era demasiado joven y podía cometer una imprudencia. Sabía que su hijo era disciplinado, pero lo abrumaba leer historias de policías borrachos que terminaban en la cárcel por meterle un tiro a cualquiera. No quería ese destino para su heredero.

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“La clase media está en mis películas”

Con su segunda película, Whisky, el director de cine uruguayo Pablo Stoll Ward se hizo conocido en todo el mundo. Fue la sorpresa en el Festival de Cannes del 2004, junto a su fallecido socio Juan Pablo Revella. Hace pocos días nos visitó para presentar 3, su último y más pretencioso largometraje, en el Festival de Lima. Aunque no tuvo suerte con los premios, la crítica le lanzó los comentarios más entusiastas.

Pablo Stoll Ward, director uruguayo.

Aunque se mantuvo siete semanas en cartelera y asistieron quince mil personas a verla en Uruguay, Pablo Stoll tuvo problemas para lograr que no quiten 3 de las pantallas y que en su lugar pongan alguna película de Hollywood. Esta vez llegó a Lima sin el DVD de 3 bajo el brazo. Quería evitarse la tentación de entregarla a los piratas de Polvos Azules como lo hizo con su anterior trabajo. Esta es su segunda película en solitario, después del suicidio de su socio Juan Pablo Revella.

–Acá la mayor parte de la cultura cinematográfica se aprende gracias a la piratería. Incluso tus películas se encuentran en Polvos Azules. ¿Te parece que está bien eso?

–Me parece que Polvos Azules es uno de los piratas más cinéfilos del mundo. Ojalá los piratas uruguayos fueran así de cinéfilos. Allá no encuentras nada que no sea Hollywood.

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Los viejos se reciclan

Las viejas glorias de las películas de acción superaron las cinco décadas hace mucho tiempo. Pero eso no les impidió acudir a la convocatoria de Sylvester Stallone para volver a ponerse las botas, enristrar los fusiles y ajustar los uniformes a sus maltrechos cuerpos para una nueva película de acción. Los indestructibles 2 ofrecerá efectos especiales, pero también mucho combate cuerpo a cuerpo.

Estrellas del ayer.  Dolph Lundgren, Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Jean Claude Van Damme juntos por primera vez.

A sus 72 años, Chuck Norris se encontraba retirado de los estudios de grabación. Al inicio no estaba muy convencido de unirse al proyecto que dirigía Sylvester Stallone, 66 años, hasta asegurarse de que no fuera una película ultraviolenta, sino una historia de acción y aventura. Le ofrecían interpretar a Booker, un personaje que solo aparece para salvarle el pellejo a la pandilla de Stallone. El nombre de su papel hace referencia a su película de 1978, Los héroes visten de negro.

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Cuidado, este chofer va en contra

A Julio Raurau no le costó mucho dejar de ser uno de los principales colaboradores de la campaña electoral de Susana Villarán para convertirse en la pesadilla política de la alcaldesa de Lima. Ahora amenaza con un paro. Lo ha convocado para el jueves 16. Y asegura que los transportistas de su facción acudirán con vehículos y familias. Se opone a la reforma del transporte impulsada por el municipio y advierte que si Villarán no retrocede, su gremio convocará a un nuevo proceso de revocatoria.
GRAN TIMONEL. Raurau tiene licencia para operar en el Callao, pero es el dolor de cabeza de la Municipalidad de Lima. Acá, maneja uno de sus nuevos buses Euro III.

Su parecido con “Chapulín el dulce” lo hubiesen convertido en un candidato ideal para el reality “Yo soy”. Pero en el verano electoral del 2011 el transportista Julio Raurau no estaba en las pantallas de Frecuencia Latina para imitar al popular Julio Simeón, sino para acompañar a Gustavo Guerra García, quien era candidato al Congreso por Fuerza Social (FS), en el programa “La noche es mía”.

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“Ser el malo es muy divertido”

Lo conocen como el “juez implacable” del programa “Yo Soy”. Sus comentarios fuertes y sinceros han generado discusiones con más de un participante, e incluso alguno ha llorado. Pero Ricardo Morán prefiere que dejen el programa sabiendo la verdad antes que engañarlos. Es rockero y se declara fanático de Pink Floyd.
Ricardo Morán.

Por un descuido, el miércoles se olvidó el celular en su casa y eso lo estresaba. Su labor como productor le exige bastante trabajo ahora que entran a la semana final de la segunda temporada. Minutos antes de que el programa se emita, sale y bromea para calentar al público. Sabe que sus reacciones son importantes para que todo marche bien.

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