“Ser el malo es muy divertido”

Lo conocen como el “juez implacable” del programa “Yo Soy”. Sus comentarios fuertes y sinceros han generado discusiones con más de un participante, e incluso alguno ha llorado. Pero Ricardo Morán prefiere que dejen el programa sabiendo la verdad antes que engañarlos. Es rockero y se declara fanático de Pink Floyd.
Ricardo Morán.

Por un descuido, el miércoles se olvidó el celular en su casa y eso lo estresaba. Su labor como productor le exige bastante trabajo ahora que entran a la semana final de la segunda temporada. Minutos antes de que el programa se emita, sale y bromea para calentar al público. Sabe que sus reacciones son importantes para que todo marche bien.

–¿Te imaginaste que “Yo Soy” iba a alcanzar tanto éxito? Hay chicos que hacen cola desde las 11 de la mañana para entrar al programa.

–Pensaba que íbamos a hacer dos temporadas y de ahí volvía “El último pasajero”. No pensé que ahora iba a viajar a Trujillo a hacer casting. Tampoco estábamos preparados para el éxito de los participantes como artistas. Los chicos de la primera temporada ahora son reclamados como si fueran los verdaderos. Ayer estaba Josué, el chico que imita a Alex Lora, y dice que fueron a verlos 16 mil personas el otro día.

–¿Y eso qué te produce?

–Me reafirma que el motor del programa es el talento de los participantes.

–¿Te divierte cuando te pifian?

–Sí, me divierte un montón.

–Te gusta ser el malo del jurado, ¿no?

–Sí, me encanta. Ser el malo es muy divertido. Me parece que se ha convertido en uno de los elementos importantes del programa. Pero también los pifian a Maricarmen y a Fernando.

–Pero se ríen más cuando te pifian a ti.

Sí, porque yo figureteo un poco. Nos divertimos mucho. A la hora de salir al aire nos empezamos a divertir.

–¿Cómo nace tu interés por un programa musical? Tú no estudiaste nada relacionado.

Yo no soy músico, soy director de teatro, y a lo largo de los últimos 20 años, además de dirigir teatro, dirigí eventos, obras musicales y eventualmente conciertos como el de Sandra Muente, Marco Zunino y Ana María Copello. Así entré en contacto con la flora y fauna de la música y forzosamente aprendí. Hace muchos años se me ocurrió la peregrina idea de poner una banda en el escenario para la obra Hedwig y La pulgada furiosa y desde entonces he tratado de tener música en todos mis espectáculos.

–¿Eres de los fans que coleccionan vinilos?

–No, todo es en archivos digitales. Hace un par de años llegó el momento en el que decidí poner todos los discos y casetes en una caja y los mandé a la casa de mi mamá. Me gusta la música, pero disfruto más de los conciertos que de los discos.

–¿Qué show te ha impresionado?

–Yo soy muy fanático de Roger Waters.

–El concierto en el estadio Monumental fue espectacular.

–Fue transformador. Pero este año, él tocó el disco The Wall en Buenos Aires, un sábado que coincidía con mi cumpleaños. Yo estaba haciendo casting, y tomé un avión el viernes a la medianoche. Llegué a Buenos Aires en la mañana, y me fui al estadio de River Plate. Terminó el concierto y regresé. Pero el concierto del 2007 fue mucho más emotivo. La gente me pregunta si soy fanático de la música y yo digo, mira, creo que soy fanático de Roger Waters. Es un artista con una postura política muy fuerte y eso es importante.

–¿Qué concierto al que te hubiese encantado ir te perdiste?

–Hay dos conciertos en Lima que he sufrido muchísimo porque me los he perdido: el de Paul McCartney y el de Elton John. No fui por los ensayos generales de unas obras. El teatro está matando mi afición por los conciertos y la música en vivo.

–¿Alguna vez has estado tentado de favorecer a alguno de los chicos que canta una de tus canciones favoritas o que la malogra?

–No, por lo general no soy tan impulsivo porque tengo dos roles: soy jurado y productor de programa. Y soy muy consciente de que el éxito del programa está en tener un abanico muy amplio de artistas. Buscamos artistas que tengan una buena cantidad de hits porque si se quedan en competencia tienen que cantar unas quince canciones. Esa es nuestra oferta con la que empezamos el programa. De allí quien se quedan en competencia depende del imitador.

–¿De chico qué escuchabas?

Mucho rock argentino: Charly García, Soda Stereo. Y en la época en la que estaba en secundaria se puso de moda Indochine. Paul McCartney he escuchado toda mi vida. Pero mi pasión siempre fue el teatro y el cine. Mi acercamiento a la música también vino por los soundtracks. Me gustaba mucho escuchar lo que componían John Williams, Ennio Morricone, James Horner, Danny Elfman. Pero mira, esto que has escuchado es mi universo musical y ya está.

–¿Cómo lidias con momentos en los que tú conoces a un personaje que se presenta en el programa y los otros miembros del jurado no?

Nos pasa todo el tiempo porque viene de todo. Yo no le saco la voz a la Muñequita Sally, pero Maricarmen y Fernando la tasan. Lo único que puedo hacer es aportar desde lo que sé: me parece que la interpretación es así, y dejo que ellos digan si es la voz. Si no estuvieran ellos dos, yo no tendría cómo responder. Ahora, como me refiero al personaje, tiendo a hablar un montón pero no tengo el conocimiento técnico de todos los artistas que se paran acá.

–Pero a veces pasan unos muy extraños como los dos metaleros.

–Está muy bien. Cuando aparecen, les doy la bienvenida. Es muy temerario tratar de imitar a alguien que canta Thrash metal porque muchos de los vocalistas son de conservatorio. Y de repente viene un chico que es fan y tengo que decirle ‘me encanta pero esa no es la voz’.

–¿Escuchas algo de metal?

–No, digamos que mi línea más hardcore no pasa de Metallica, Megadeth, Iron Maiden y ya las cosas como Limp Bizkit o Linkin Park. Los verdaderos metaleros van a decir wiuu, eso no es metal. Pero lo que estoy esperando es que aparezca una Yma Súmac o una Chabuca Granda. En el nuevo casting tenemos un montón de sorpresas bien bacanes de música peruana.

–¿Sientes que es tu segundo gran momento televisivo? El primero fue con ‘Mad Science’.

–Es complicado cuando se refieren al programa como exitoso. Para mí, ser exitoso es estar contento con lo que uno hace. Siento que he sido exitoso todo el tiempo.

–¿Incluso cuando tenías el negocio de instalar computadoras?

–Claro, porque ese negocio era una fachada para tener piezas, armar computadoras y jugar Starcraft, Warcraft, Quake y Doom con mis socios. Éramos unos viciosos, jugábamos fines de semana enteros.

–¿Te quedas en la tele o vuelves al teatro?

-Está complicado. El año pasado hice las dos a la vez y fue muy agotador. Pero sí, quiero volver al teatro.

Publicación original.

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