Cuidado, este chofer va en contra

A Julio Raurau no le costó mucho dejar de ser uno de los principales colaboradores de la campaña electoral de Susana Villarán para convertirse en la pesadilla política de la alcaldesa de Lima. Ahora amenaza con un paro. Lo ha convocado para el jueves 16. Y asegura que los transportistas de su facción acudirán con vehículos y familias. Se opone a la reforma del transporte impulsada por el municipio y advierte que si Villarán no retrocede, su gremio convocará a un nuevo proceso de revocatoria.
GRAN TIMONEL. Raurau tiene licencia para operar en el Callao, pero es el dolor de cabeza de la Municipalidad de Lima. Acá, maneja uno de sus nuevos buses Euro III.

Su parecido con “Chapulín el dulce” lo hubiesen convertido en un candidato ideal para el reality “Yo soy”. Pero en el verano electoral del 2011 el transportista Julio Raurau no estaba en las pantallas de Frecuencia Latina para imitar al popular Julio Simeón, sino para acompañar a Gustavo Guerra García, quien era candidato al Congreso por Fuerza Social (FS), en el programa “La noche es mía”.

Vestido con el típico uniforme blanco de Los Shapis, Guerra García se presentó como Jaime Moreyra, el eterno partner del “Chapulìn” y hacer la coreografía de la canción “Chofercito carretero” con media docena de dirigentes de los transportistas de Lima y del interior del país. Carlos Carlín no se demoró en bromear por el parecido entre el dirigente transportista y el cantante de chicha: provincianos, bajitos de estatura, cara redonda, frente prominente y una sonrisa coqueta cuando baila sobre el escenario.

Durante los primeros meses del 2011, la cercanía entre Guerra García y Raurau los llevaba a estos extremos. Hoy, el transportista no se cansa de atacar al actual asesor en temas de transporte público de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML). ¿Qué pasó?

A principios del 2010, Julio Raurau Oblitas, como dirigente de los transportistas, fue invitado e inscrito como candidato a regidor metropolitano por Alianza por el Progreso. Al percatarse que esta agrupación no tenía ninguna chance frente a las candidaturas de Lourdes Flores Nano y Susana Villarán, decidió apoyar a la última y abandonar el barco de Luis Iberico. Optó por Villarán pues temía que Flores Nano continúe las políticas que Luis Castañeda había desarrollado, las cuales afectaban los intereses de los transportistas. Una de estas prácticas fue, por ejemplo, otorgarles licencias de rutas por breves periodos, lo que generaba mucha inestabilidad económica en el negocio del transporte. Los colegas de Raurau recuerdan que Castañeda le canceló el permiso en Lima por los insistentes reclamos que sostenía. Para salvar su empresa Raurau se fue a pedir autorización al Callao.

Su apoyo a Fuerza Social fue en cuestiones operativas: ayudar a elaborar actas, pegar stickers en los buses, prestar movilidad para llevar a los simpatizantes al mitin de cierre y a un evento en Huaycán. Su hijo, Julio Raurau Rodríguez, se convirtió en el chofer nocturno de algunos militantes que se reunían hasta muy tarde.

Esa cercanía hizo que su gremio, La Corporación nacional de empresas de transporte del Perú (CONET), se adhiera a FS entre la campaña municipal del 2010 y las elecciones generales del 2011. La idea fue suya, y hoy, en su oficina en la cuadra 2 del jirón Quilca, sus socios se lo reclamen entre bromas. Pero Raurau no solo se acercó, sino que ocupó un cargo en la Dirección Nacional de Fuerza Social y sirvió de escudero, como recuerda Guerra García. En FS creían que iba a ser uno de los principales aliados.

El primer paro contra la reforma del transporte lo organizó Ricardo Pareja, empresario transportista de “Trans Service Canadá” que había postulado al Congreso por Fuerza Social con el número 36. La protesta era contra la implementación obligatoria de los buses tipo Euro IV. Raurau, lejos de su posición actual, se peleó públicamente con Pareja para defender a la Municipalidad.

Poco después de ese paro, la municipalidad instaló una mesa técnica en la que participaron los gremios de Pareja y Raurau. Allí Pareja tenía más representación por la cantidad de buses y choferes que habían acatado su paro. Tuvo cuatro asientos, y Raurau solo dos.

En las primeras reuniones, Raurau se entendía mejor con Rodrigo Cuba, entonces gerente de Transporte Urbano. Pero la situación cambió en julio del 2011, cuando María Jara ocupó ese cargo y, junto a Guerra García, decidieron apresurar el proceso de reforma que se había dilatado.

El dirigente de los transportistas decidió abandonar la mesa en octubre del año pasado, cuando la Municipalidad les comunicó que las rutas de los cinco corredores complementarios –las más importantes de la ciudad en el nuevo sistema integrado de transporte– iban a ser licitadas. Raurau exigía que le adjudiquen las rutas en las que trabajaba amparándose en una ordenanza anterior.

Este díscolo personaje jura que desea que el transporte se modernice, pero no de la manera como lo ha propuesto Villarán: no quiere entrar en consorcio con otras empresas para operar en los corredores complementarios. De un lado teme que su empresa desaparezca y, de otro lado, afirma que las rutas serán entregadas a consorcios extranjeros. Pero hasta el momento la propuesta de la Municipalidad para las licitaciones de rutas le da mayor.

puntaje a las empresas con experiencia en cada ruta. Así, aseguran que no gane ningún postor internacional, como sí pasó con el Metropolitano durante la gestión de Luis Castañeda Lossio.

EL TRANSPORTISTA DEL PASADO

En Lima ya circulan aproximadamente cincuenta buses tipo Euro IV. Y es un hecho que ingresarán aproximadamente 1.500 buses tipo Euro IV a partir del próximo año. La modernidad en el transporte llegará gracias a las condiciones que se establecerán en las bases para las licitaciones de las rutas de los corredores complementarios. Pero esta iniciativa no beneficia a todos. Los proveedores que tenían en stock vehículos Euro II y III, como Hyundai y Mercedez Benz se sienten afectados.

Por estos días Raurau está cerrando la compra de diez nuevos buses Mercedes Benz tipo Euro III de doce metros de largo y a 132 mil dólares cada uno, financiados por Caja Piura. Dice que acá no hay buses Euro IV y que tiene que renovar su flota para mantener la licencia por 10 años en el Callao. Quiere mantenerse en el sector y el patrimonio de su empresa que valoriza en más de millón y medio de dólares, gracias al terreno de 8 mil metros cuadrados que utiliza como terminal en Jicamarca.

A los 16 años, Julio Raurau llegó a Lima desde el barrio de Chima Raurau en el distrito de San Sebastián, Cusco. Primero vivió cerca al cerro San Cosme, en La Victoria. Fue cobrador, luego mecánico, hasta que aprendió a manejar y se volvió taxista. Sus vínculos con el mundo del transporte en la década de 1970 lo llevaron a las filas del Apra. A los 25 años llegó a un Congreso en la Casa del Pueblo, donde participaba el Sindicato de Choferes, y allí lo inscribieron. Se desencantó del partido durante el primer gobierno de Alan García pero aún se considera hayista.

Poco después se convirtió en gerente general de la “Empresa de Transportes 102 Lima-Callao”, y luego formó su propia empresa, San Sebastián, en 1988. Comenzó sin buses, y con tan solo un documento: la constitución de la empresa. Los vehículos eran desde esos tiempos de propietarios afiliados.

En la plataforma de sus reclamos de cara al paro, Raurau también se queja de los elevados montos que la ordenanza 1599 ha impuesto para las papeletas. Tan solo entre enero y mayo de este año su empresa acumuló catorce papeletas por un total de S/. 19.564, de los que tan sólo ha pagado S/. 912,50, según el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Fue sancionado por prestar servicio con vehículos inhabilitados, impedir la fiscalización de los funcionarios de la Gerencia de Transporte Urbano, tener conductores que no cuenten con licencia de conducir adecuada, manejar vehículos en malas condiciones técnicas, entre otras infracciones.

Entre el 2008 y lo que va del 2012, las rutas de San Sebastián han acumulado 175 papeletas por un monto total de S/. 98.453,50. De esta, él y los otros propietarios de los 80 buses que maneja la empresa han pagado menos de la mitad y les queda pendiente S/. 54.133.

Guerra García asegura que respecto a la anterior ordenanza 1338, el monto de las papeletas ha disminuido en las infracciones más comunes con la nueva ordenanza dada por Villarán. Solo se ha subido aquellas que ponen en riesgo la vida de los pasajeros, como, por ejemplo, no señalizar las salidas de emergencia o hacer descender a los pasajeros cuando el bus se encuentra en movimiento, etc.

Raurau ha negado tener vínculos con el grupo de revocadores de Marco Tulio Gutiérrez. Tan solo reconoce conversaciones con otro de los promotores, Mario Arce, a quien conoce por ser dirigente de mototaxistas. Pero Raurau fomentó la firma de los planillones a través de correos electrónicos masivos dirigidos a otros transportistas.

“Estimados amigos transportistas, la revocatoria contra la señora alcaldesa de Lima y sus regidores sigue en marcha y felicitamos al señores Carlos Vidal, Marco Tulio, Mario Arce […] por su tenaz persistencia para lograr su objetivo”, se lee en uno de sus correos del 9 de julio.

Raurau.en su afán por oponerse a Villarán, se ha ubicado cerca a personajes vinculados a su antiguo enemigo, Luis Castañeda Lossio. Ahora, asegura que si la alcaldesa no retrocede en su reforma del transporte, él mismo y otros transportistas empezarán a recaudar las firmas para vacarla.

ENFOQUE

El Derecho a la movilidad

Mariana Alegre
Abogada y coordinadora general del observatorio ciudadano “Lima cómo vamos”.

Si bien la reforma del transporte liderada por la Municipalidad Metropolitana de Lima ha apostado por hacer frente al caos, hay puntos que se deben exigir y tomar en cuenta:

1. Pasar del transporte a la movilidad: dejar atrás la prioridad que tienen los autos y devolvérsela al peatón.

2. Mantener un Sistema Integrado de Transporte que permita interconexiones entre distintos modos de viaje, incluyendo bicicletas, sobre la base de un Plan de Movilidad –que Lima aún no tiene–, y que debe desprenderse del Plan de Desarrollo Concertado.

3. Contar con una Autoridad Técnica Unificada sobre Transporte y Movilidad para Lima y Callao.

4. Recordar que el transporte es un servicio público y su objetivo es el bienestar del USUARIO. ¿Cuántas veces las autoridades les han preguntado a los pasajeros qué opinan de las nuevas medidas de ordenamiento?

5. Invertir más en transporte masivo y postergar las inversiones en vías para autos privados. Según la encuesta de Lima Cómo Vamos 2011, solo 11,6% de personas usan auto o taxi, mientras que el 71,5% usa transporte público.

6. Conforme se mejora el sistema de transporte público, desincentivar los viajes privados, por medio de restricciones a la circulación (cobros por congestión), limitar estacionamientos, etc.

7. Es imperativo reducir el número de taxis para transformar este servicio en una profesión formal.

8. Invertir en gestión vial: reducir la velocidad de circulación, eliminar obstáculos, colocar buenas señales y paraderos organizados. Los resultados son inmediatos: mejora de tiempo de viaje, reducción de accidentes y estrés.

9. El dinero recaudado por las multas debe invertirse en la mejora de la movilidad. Ya sea en acciones de gestión vial, información para el ciudadano o capacitación para prestadores.

10. Los medio pasajes y pasajes gratuitos para policías y bomberos son subsidios que debe asumir el Estado.

11. Hay que reconocer que la movilidad es un derecho que debemos exigir, garantizar y respetar para mejorar nuestra calidad de vida.

Publicación original.

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