Están intactos los viejos negocios de Néstor Valqui

La República comprobó en Cerro de Pasco que el night club y hostal donde se ejerce la prostitución continúa funcionando sin restricciones. El local figura ahora a nombre de ex empleado del congresista fujimorista condenado por proxenetismo en 2008.

Néstor Valqui no consignó en su hoja de vida que había sido sentenciado por proxenetismo en 2008.

Cuatro años después de la sentencia por proxenetismo contra Néstor Valqui Matos, poco ha cambiado en el polémico edificio de cuatro pisos que funciona como discoteca, night club, hostal y vivienda. El local fue vendido a su ex administrador, Arturo Cóndor Araujo, pero las costumbres se mantienen en Cerro de Pasco. En la puerta del inmueble usualmente están estacionados los dos vehículos (placas B4X-255 y A7M-097) del nuevo propietario, aunque es inubicable cuando lo buscan para que responda sobre su relación con el congresista fujimorista y la actual situación de “Calusa”.

Por ahora, el primer piso del inmueble ubicado en el jirón Ramos Picón 311, en el barrio de San Juan, distrito de Yanacancha, se encuentra desocupado. Allí antes funcionó la discoteca “Calusa“. Cuando dejó de funcionar, lo alquilaron para eventos sociales y otros negocios. La discoteca no cerró por una orden municipal –que fácilmente hubiese eludido con una acción de amparo– ni por la escandalosa sentencia, sino porque surgieron discotecas más prestigiosas –y con damas de compañía más atractivas– que hicieron que el negocio sea poco rentable.

En el segundo piso hay un night club discreto. No se accede por una entrada directa, sino se tiene que subir por la puerta de ingreso al hostal. El ingreso es gratuito, pero la seguridad del establecimiento revisa a los parroquianos para evitar cámaras. De noche, a 2°C a los que llega la ciudad, una decena de jóvenes mujeres con ropas ligeras se sientan en grupos de dos o tres cerca de las estufas de calefacción, cubiertas con unas pequeñas mantas. No hay más mujeres porque el frío de los últimos días las ha espantado. El oscuro ambiente sirve de escondite para los seis proxenetas que las vigilan.

Ellas acompañan a los visitantes –por lo general relacionados al trabajo en la mina– en sus bebidas. Por la compra de un par de cervezas, ellas se dejan acariciar por los clientes, y a cambio reciben vales por diez soles de la administración del local. Su misión es hacer que sus compañeros de ocasión compren más alcohol.

No todas son prostitutas, pero para trabajar allí deben hacer bailes privados a cambio de que el cliente compre una copa de licor que vale ochenta soles. Según el Ministerio Público, las damas de compañía en Cerro de Pasco ganan entre 3 mil y 5 mil soles mensuales.

“Shirley” tiene un hijo y hace ese trabajo porque necesita el dinero. Pero ya está cansada. “Azumi” imposta voz de colombiana, aunque en realidad es del barrio de Pando, en San Miguel. Ella llegó por casualidad al barrio de San Juan, cuando realizaba una gira como bailarina y se quedó allí. Ninguna de ellas está desinformada sobre los comentarios acerca de la relación entre el congresista Valqui y el local.

Incluso advierten a los nuevos clientes que si son periodistas y llevan cámaras escondidas que, por favor, no muestren sus rostros. Ambas ahora viven en el cuarto y último piso del edificio, al igual que otras chicas que trabajan en el night club “Calusa”.

El tercer piso del edificio es un hostal de mala muerte. Los trabajadores de los otros hoteles de la zona lo califican como un burdel para mineros. En sus instalaciones se puede leer inscripciones que dicen “Hotel Calusa” y otras “Hotel La Joyita”. Por ahora no dan boleta de consumo por el alquiler de los cuartos bajo la excusa de que la administradora, Leonela Cóndor Araujo, se ha ido de viaje a tramitarlas. Al interior de las habitaciones el descuido es nauseabundo: paredes manchadas, colchones con resortes salidos, sangre, ropas sucias, baños sin agua y restos de insectos, entre otras cosas.
Todos los negocios se encuentran interconectados y sus empleados se pasean por todo el edificio.

EXTRAÑO VÍNCULO

Antes de visitar el night club, el único lugar en el que nos identificamos como periodistas fue en la Municipalidad de Yanacancha. Pero por la noche, en el night club ya sabían que había un par de reporteros indagando por el local. Todos los oídos en el municipio no acompañan el deseo del alcalde Cecilio Caña de hacerle un alto a este tipo de negocios.

El encargado de Administración Tributaria de la municipalidad, Miguel Santiago Lázaro, explica que en las anteriores gestiones desaparecieron varios documentos del expediente del “Night Club DiscotecK Calusa”. Faltan hojas de los primeros años de funcionamiento y algunos de la época en que se desarrolló el proceso (2002-2008) contra el congresista Valqui, aunque se han conservado papeles que resultan importantes para la investigación de la relación entre el matrimonio Valqui-Estrada y el night club después de la venta a Arturo Cóndor.

La carta simple que Edy Estrada le envía al alcalde de Yanacancha, el 14 de enero del 2009, es una de las pruebas que la pareja utiliza para señalar que ya no tienen vínculos con el inmueble. En esa comunicación, Estrada solicita que la licencia de funcionamiento de“Calusa” pase a manos de Arturo Cóndor, su ex empleado. Sin embargo, en la resolución de la alcaldía de Yanacancha del 13 de diciembre de 2011 se indica que la licencia de funcionamiento es de carácter personal e intransferible, pues se otorga “a favor de personas naturales, jurídicas o entes colectivos solicitantes previo cumplimiento de los requisitos”. La carta de Estrada no tenía validez.

Otro documento de la Unidad de Fiscalización Tributaria de la municipalidad, del 11 de octubre del 2010, reconoce a Edy Estrada como la administradora del establecimiento. La resolución ordenó la clausura temporal por diez días debido a que violaron la “ley seca” y les impuso una multa de 1.800 soles. Los certificados de inspección técnica van en el mismo sentido.

La resolución de la alcaldía de fecha 25 de noviembre de 2011 revocó la licencia de funcionamiento del night club, que estaba a nombre de Estrada, y le requirió a Cóndor Araujo que suspenda las actividades en el establecimiento. Pero sigue funcionando clandestinamente en el segundo piso, mientras Valqui se libró de mayores investigaciones.

NUEVA INVESTIGACIÓN CONTRA VALQUI EN FISCALÍA DE CERRO DE PASCO

A las oficinas del Ministerio Público de Pasco ha llegado una nueva denuncia contra Néstor Valqui que ha despertado el interés de las autoridades. La documentación se presentó en abril de este año, aunque el proceso se inició en Lima en enero. Ante los tribunales, la denunciante se ha retractado mediante una carta, pero la información que consigna ha servido para que se inicie una investigación.

Según esa denuncia, en el interior del night club “Calusa” hay quince damas de compañía que ofrecen sus servicios sexuales a los clientes. Para salir, ellas tienen que dejar S/. 150 a nombre del congresista. La denuncia asegura que Valqui usa su local como una fachada para el ejercicio del proxenetismo. El resto de pruebas que presentó fueron las publicaciones en medios. La Fiscalía ha citado a la demandante y a su abogada.

La investigación no podrá indagar la denuncia por falsedad ideológica por haber sido un caso revisado en el Congreso.

Link original.

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