Grupo Bustamante manipuló precios de acciones de Andahuasi en la Bolsa

Primero fijó precio de cada acción en S/. 1.20 mediante venta concertada entre ellos mismos y luego compró 40 millones de acciones. Todo en solo dos segundos.
Desamparo. Conasev dio la razón a los trabajadores, pero nada más.

 

Edmundo Cruz y Jonathan Castro

Es uno de los hechos claves del caso Andahuasi y debe ser una de las transacciones bursátiles más vertiginosas y controvertidas de los últimos años. Pero, ni se conoce.

Se trata de la mayor compra de acciones de Andahuasi realizada por el grupo Bustamante en la Bolsa de Valores de Lima el viernes 22 de mayo del 2009. La operación se ejecutó apenas en dos segundos, de acuerdo a un plan concertado.

Ese día por la mañana, al abrirse la rueda de bolsa, a las 9 horas, 30 minutos y 57 segundos, la sociedad de inversiones Ducktown Holding S.A., de propiedad del grupo Bustamante, inició la operación.

Exactamente a esa hora, Ducktown ordenó dos ventas de acciones de Andahuasi a compradores del mismo grupo: una primera, de 200 títulos, a S/. 1.23 cada acción; y otra venta de 30,000 a S/. 1.20. La venta se realizó a través de la agencia de bolsa Investa, de propiedad de los Bustamante.

Lo que este grupo económico buscó con esa primera movida, y lo consiguió, fue fijar el precio de cada acción en el nivel precario de S/. 1.20. Y luego, sin dar tiempo a que los precios se sinceraran y alcanzaran su nivel real, sus operadores dieron el siguiente paso.

A las 9 horas, 30 minutos y 58 segundos, Ducktown volvió a la rueda de bolsa, pero esta vez ya no como vendedor sino como comprador  de acciones de Andahuasi. Lo propio hizo en ese instante la inversionista Zabuck International Inc., también vinculada al grupo Bustamante. Compraron paquetes millonarios. Todos a través de Investa.

En solo dos segundos adquirieron 40’240,115 acciones de la codiciada azucarera. De este expeditivo modo, los Bustamante se hicieron de un paquete aproximado de 17.89% del capital social de Andahuasi.

Según Conasev, órgano supervisor del mercado de valores, esta compra y otras realizadas por personas vinculadas al grupo Bustamante configuraron una adquisición concertada para alcanzar una participación significativa en la Empresa Agraria Azucarera Andahuasi S.A.A. Lo que obligaba a realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA), que no se hizo. El  mercado fue tomado por sorpresa, y en solo dos segundos se efectuó la compra del paquetón.

Los grandes perdedores

El primer perjudicado fue el mercado, pero los grandes perdedores, si la burla se deja impune, serán los trabajadores accionistas. Para persuadirlos de que se desprendieran de sus acciones, los Bustamante contrataron un relacionista, montaron espectáculos dominicales y regalaron canastas el Día de la Madre. Es más, no vacilaron en comprometerse a pagar 2 soles por cada acción y en emprender una campaña presentando a su competidor Wong como un “cuco”.

De ahí que el 22 de mayo, en tanto cerraban su compra relámpago en la Bolsa, de otro lado, en el distrito de San Isidro, en un parque cercano a la sede de Investa, los 600 vendedores aguardaban a los Bustamante.

Ellos esperaban el pago de sus acciones al precio prometido de 2 soles. Bajo esa condición habían firmado las  pólizas de venta hasta la una de la madrugada en Andahuasi. Y a las cinco de la mañana aceptaron ser trasladados a Lima en ocho buses para recibir los respectivos cheques, en el día. Fue inútil. A las 5  p.m., el abogado Greco Quiroz, entonces vicepresidente de la empresa, se acercó para explicarles que no había dinero suficiente y no se les podía pagar  en ese momento. Los cheques se les entregarían al día siguiente en Andahuasi.

La ley del mercado de valores dice que el pago de acciones es contra entrega, pero aquí no se cumplió. Quiroz les advirtió además que ahora el grupo Bustamante solo ofrecía pagar 1.20 por acción. Y así fue, en los 15 días siguientes los cheques les fueron entregados en Andahuasi a ese precio y no al prometido de 2 soles.

En verdad, si el grupo Bustamante hubiera honrado su compromiso debió desembolsar 80 millones de soles. Con el precio ganga que manejó en bolsa sólo pagó alrededor de 48 millones de soles.

El grupo Bustamante se presentó ante los trabajadores accionistas de Andahuasi como su salvador y aliado frente a las pretensiones del grupo competidor Wong, pero terminó embaucándolos. Conasev multó esas faltas graves, pero no las consecuencias. Hoy, la palabra la tiene el Poder Judicial.

Los nexos de la millonaria compra

1]Manuel Bustamante Olivares, líder del grupo Bustamante, es dueño del 17,76% de acciones de  INVESTA, agencia de bolsa tramitadora de la millonaria compra de acciones de Andahuasi a favor del grupo. Su hijo, Manuel José Marcos, gerencia la sociedad de bolsa protagónica.

2] Ducktown y Zabuck, concertadores de la millonaria adquisición, son sociedades constituidas en Panamá. Será por eso que Manuel Bustamante Olivares se declaró “abogado representante de inversionistas del exterior en Andahuasi” (ver diario “Gestión”, edición del 8 de junio del 2009).

3] La apoderada de Ducktown, la mayor compradora de acciones de Andahuasi para los Bustamante, es Elsa María Paola Bustamante Letts, hija del cabeza del grupo. En cuanto a Zabuck, el 20 de julio de 2009, Roberto De Romaña Letts, uno de los herederos de “Boby” Letts Colmenares, pionero de Minera Volcan, rompió el secreto. Ante Conasev se declaró dueño de Zabuck, compradora de 16 millones de acciones de Andahuasi. Ver Resolución 185-2009 del Tribunal Administrativo de Conasev, página 31.

4] Allí mismo Roberto De Romaña tomó distancia. Dijo que sus compras “fueron independientes a las realizadas por la familia Bustamante y no forman parte del mismo grupo económico”. Conasev no le creyó.

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Fujimorista Gagó fragmentó empresa para burlar beneficios de trabajadores

Creó 16 firmas. 213 empleados figuran en diversas planillas, pero todos sirven a JAAM S.A.

Parte de sus microempresas están a nombre de sus trabajadores. Ante la denuncia de abuso laboral, el congresista mintió.
Local de JAAM SA. Seguridad de la empresa amenaza a nuestro fotógrafo.

Julio Gagó Pérez miente y se desmiente con facilidad. A comienzos de esta semana, en una carta dirigida a esta redacción, negó que Javier Rodrigo Mantilla –autor de una denuncia en su contra publicada por  La República– fuera trabajador de su empresa JAAM S.A. “Se trata de un proveedor”, dijo el empresario-congresista. Para terminar de sacarle el cuerpo a la denuncia, agregó que él, Julio Gagó, había dejado de ser gerente general de la referida empresa el 30 de junio del año en curso.
El fujimorista olvidó que días después, el 19 de julio último, había dirigido una carta a Javier Rodrigo y la había firmado en su condición de gerente general de JAAM S.A. Allí volvió a negar a Rodrigo su calidad de trabajador e insistió en que como proveedor solo le correspondía el pago de comisiones por las ventas de fotocopiadoras.
Gagó continúa  asistiendo a las oficinas de su empresa en la cuadra 9 del jirón Lampa para supervisar los equipos que comercializa y, según testimonian los trabajadores, lo hace en vehículo oficial.

La mentira sobre los proveedores
Enma Andía y sus compañeros Javier Rodrigo Mantilla, Rodolfo Soto Núñez, José Salinas Castillo y David Álvarez Rosales laboran desde hace varios años como vendedores de la empresa de Gagó. Los atrajo la promesa de jugosas comisiones por las ventas de fotocopiadoras, impresoras y otros equipos de oficina. Pero nunca les hicieron firmar contratos. El pago del sueldo básico de 640 nuevos soles estaba condicionado a ventas de 5 y 10 mil  dólares de mercancía. De lo contrario, no lo recibían.
Para cobrar estaban obligados a emitir una factura por el sueldo básico y otra por las comisiones de ventas. Pero a causa de estas dobles facturas se vieron envueltos en elevadas deudas con la Sunat. José Salinas debe 7 mil soles y David Álvarez llegó a deber 21 mil, pago que se lo han fraccionado.

Según sus talonarios facturaban exclusivamente para JAAM S.A., pero tantos años al servicio de Gagó y casi no conocen las vacaciones ni otros beneficios sociales.
La red de empresas
La República tuvo acceso a las planillas de las 16 empresas que figuran en la contabilidad central de JAAM S.A. Son 213 trabajadores repartidos en 7 microempresas, 3 pequeñas, 3 generales y 2 de régimen mixto. Diez de estas empresas fueron creadas a partir del 2008. Tal división es formal, la mayoría del personal trabaja en el mismo edificio y todos venden equipos de JAAM S.A.
Nuevo Mundo Alternativo, Maquinarias Jaam S.A., Representaciones Jaam S.A., Copy Depot, y Faga Motors despachan en la misma esquina de jirón Lampa. Editorial Gráfica Gagó funciona en la cuadra siguiente.
Las amenazas de demandas al Ministerio de Trabajo han provocado una reconcentración del personal de las microempresas. Cien trabajadores fueron registrados en las planillas de Margen Discrecional EIRL, Digital Copier Solution EIRL, y Nuevo Mundo Alternativo EIRL a partir del 1° de julio.
No todas las microempresas JAAM S.A. están a nombre de los hermanos Gagó Pérez. Copy Depot tiene como represente legal a Amancio Armas Vílchez, quien a la vez figura en la planilla de Editorial Gráfica Gagó desde abril del 2002. Es de la confianza de la familia.
Las empresas de Julio Gagó han sido grandes proveedoras del Estado en los últimos años. Entre el 2005 y el 2011, sus empresas Maquinarias JAAM S.A., Representaciones JAAM S.A., Copy Depot S.A. y Editorial Gráfica Gago han facturado con el Estado S/. 31.409.495.
Abuso de poder
En la celebración por Navidad del año pasado, Julio Gagó presentó a Enma Andía Puca ante sus compañeros como una trabajadora que había logrado ascender poco a poco y con mucho esfuerzo.
En junio de este año, Andía renunció por motivos de salud. Se comunicó con Aurora Gagó, hermana del congresista, para gestionar el pago de la CTS por los 5 años de trabajo en la empresa.
La cita con Julio Gagó se programó para mediados de julio. Este le ofreció que se quede a trabajar, pero cuando tocaron el tema de la CTS le dijo: “No te voy a dar nada. Puedes irte a quejar a donde te dé la gana, a ver si te van a hacer caso porque ya sabes quién soy ahora”. Andía no descarta tomar acciones legales para que se le pague.
Se acogió a régimen mype
1]“La exclusividad de sus servicios y la duración del vínculo por años son indicios que sirven para que el juez señale que efectivamente se trataba de una relación laboral”, señaló el abogado laboralista Javier Neves Mujica.

2] Según Neves, Gagó “posiblemente ha constituido todas estas empresas fantasma con el fin de acogerse al régimen de las mype”. Este régimen otorga menos beneficios sociales a los trabajadores. Señala que la empresa del congresista ha reconocido la condición de trabajadores al incluirlos en la planilla. “Lo anterior era una irregularidad”, afirma.

3] Por último, señaló que el sueldo mínimo no se puede condicionar a la venta de productos.

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Grupo Wong retiene pago de acciones de Andahuasi en una cuenta especial

 

Los Wong no pagaron todas las acciones, como dice Antonio Palacios, solo deudas. Entrega de saldo está sujeta a condiciones desconocidas.

Edmundo Cruz y Jonathan Castro.

Azucarera Andahuasi, planta de procesamiento de caña.

Resulta que el dinero producto de la venta de los 49’422,573 acciones de Andahuasi al grupo Wong por un monto igual de nuevos soles –a razón de un sol la acción– no fue depositado en la cuenta de la empresa propietaria de estas participaciones, Industrial Andahuasi SAC, sino en otra cuenta controlada por el grupo comprador Wong.  La mitad del monto continúa allí, inmovilizada.

Ahora se sabe que el 14 de mayo del 2009, el día de la millonaria compra-venta de acciones, la empresa Río Pativilca de propiedad de los hermanos Wong, ordenó la apertura de una cuenta especial en el Banco Interamericano de Finanzas (BIF) en la que se depositó el dinero de la transacción. La cuenta se denomina “Escrow Account Industrial Andahuasi” y lleva el número 008001499391.

“Escrow” es un tipo de cuenta que se abre asociada a un contrato que obliga a las partes. En este caso incluyó en su denominación el nombre de la propietaria de las acciones, Industrial Andahuasi SAC, pero condicionó la entrega del dinero depositado “al cumplimiento de ciertas condiciones que se desconocen”, e incluso a la mediación de “un tercero”.

La ‘novedad’ estaba olvidada en un auto apertorio de instrucción de fecha 6 de setiembre del 2010 firmado por la jueza Janet Mónica Lastra Ramírez, del 5º Juzgado Penal de Lima, de donde lo rescatamos. El proceso judicial abierto sigue en investigación hasta hoy.

No es exacto que el grupo Wong haya pagado los 50 millones por la compra ni que el dinero lo entregó de manera directa a la azucarera para saldar un conjunto de deudas, como declarara Antonio Palacios, representante legal del grupo.

Objetivo: 69 millones

Andahuasi es un complejo agroindustrial de propiedad de la matriz Empresa Agraria Azucarera Andahuasi SAA. En mayo del 2009, al momento de la compra de acciones por Wong, su principal accionista y subsidiaria era la empresa Industrial Andahuasi SAC, titular entonces del 30,69% (69 millones de acciones) del capital total. La subsidiaria no era una empresa de terceros, sino de la azucarera.

El objetivo del Grupo Wong era adquirir todo este paquete contando con el concurso, a espaldas de la junta de accionistas, del presidente de la azucarera en ese momento, Eduardo Núñez Cámara. Pero al final solo pudo hacerse del 21,97%, es decir, del paquete de 49’422,573 acciones. ¿Qué pasó?

Veinte millones no pasaron

Hay evidencias claras de que el 14 de mayo del 2009 Núñez intentó ingresar a la Bolsa dos paquetes de acciones. El primero de (21,97%), a través de la agencia Scotia Bolsa, operación que culminó con éxito.

Como se sabe, Scotia Bolsa, la agencia que viabilizó esta operación exitosa, forma parte del Scotiabank; y Erasmo Wong, cabeza del grupo Wong, fue director de esa entidad bancaria hasta el 26 de marzo de ese año, es decir, hasta un mes antes de la operación de bolsa.

Con el segundo paquete, Eduardo Núñez sí tuvo problemas. Tentó el ingreso a la Bolsa de 19’850,019 acciones (8,72%), esta vez a través de la agencia de bolsa Investa. Pero la operación fue observada y se frustró. Adviértase también que Investa pertenece al grupo Bustamante, rival de los Wong en la pugna por Andahuasi.

La carta al BIF

La prueba de que los Wong se proponían apropiarse de los 69 millones de acciones de Industrial Andahuasi mediante una compra-venta directa contraria a las normas de la Bolsa de Valores es una carta de Río Pativilca al BIF, con fecha 13 de mayo del 2009.

Ese día, el BIF fue informado del Contrato de compraventa de acciones celebrado entre Industrial Andahuasi y Río Pativilca (del grupo Wong). El banco fue instruido para que a raíz de ese contrato y como parte del pago de las acciones girara cheques de gerencia a los siguientes 6 acreedores de la azucarera: Comercial Distribuidora Daferech, Comercial Alvarado, Empresa de Transportes Comercialización San Cayetano, Inversiones Dower Warthon, Distribuidora La Muralla y Distribuidora Central.

De este modo, Wong saldó las deudas de Andahuasi con esas empresas. Los acreedores dieron su conformidad y recibieron un pago de 24 millones de soles. Las acciones que Andahuasi había dado en garantía quedaron así liberadas y en manos del grupo Wong.

¿Quién moverá la “Escrow”?

Río Pativilca no tardó en despachar otra carta al BIF solicitándole que, como complemento de la transacción anterior, transfiriera 25’204,075 soles de su cuenta corriente a otra denominada “Escrow Account Industrial Andahuasi Nº 008001499391”. Esta suma es la diferencia de los 49 millones de soles menos el pago a los deudores. Pero esta resta no fue a la cuenta corriente de Industrial Andahuasi sino a la cuenta Escrow.

Algo más: el dinero de la cuenta Escrow sólo se podrá mover con las firmas de Erasmo y Efraín Wong y de Eduardo Núñez Cámara, esta última persona sin ningún cargo vigente en la empresa azucarera.

El caso Chehade entra a recta final

Antes del 7 de diciembre la Subcomisión de Acusaciones del Parlamento entregará a la Comisión Permanente el informe sobre la acusación constitucional contra el vicepresidente en licencia Omar Chehade, por presunta infracción a la Carta y delitos de tráfico de influencias, cohecho activo y patrocinio ilegal de intereses. Desde hoy se contabiliza el plazo para la investigación a cargo de la congresista Marisol Pérez Tello, quien se comprometió a actuar con celeridad.

La legisladora informó que hoy se notificará a Chehade para que en cinco días haga sus descargos. En cinco días más se determinarán los hechos y pertinencia de pruebas o pruebas nuevas. En los siguientes cinco días el subgrupo convoca a audiencias previas al informe final remitido a la Permanente, que lo derivará al Pleno, la instancia final. “Se puede plantear suspensión, inhabilitación o destitución o el  archivo y si hay indicios de delitos se remite a la Fiscalía”, dijo Pérez Tello. Como se sabe, en el Pleno también está pendiente la votación de 120 días de  suspensión.

De otro lado, el fiscal de la Nación José Peláez anunció que mañana acudirá un fiscal al despacho del congresista  Omar Chehade para tomarle su manifestación en la investigación que se le sigue por la reunión en el restaurante Brujas de Cachiche.  Peláez no descartó que también se cite a representantes del grupo Wong.

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Grupo Wong mantiene bajo control armado cañaverales de Andahuasi

Los terrenos de la azucarera fueron divididos en dos al margen de las resoluciones judiciales, a partir de una masiva compra de acciones.
2009, Sayán. Camión con impactos de balas disparadas por agentes de Tank’s. Un ataque similar se repitió.

Andahuasi está partido en mitades desde el 14 de mayo del 2009, cuando los Wong adquirieron 49 millones de acciones. Una mitad está en posesión de un sector de trabajadores inicialmente aliados con el grupo Bustamante, y la otra mitad controlada por el grupo Wong.

La zona de los trabajadores comprende la planta industrial y el poblado. Los hermanos Wong se han afincado en las comunidades de Santa Rosa y Quipico.

Más allá de resoluciones administrativas y judiciales, el límite lo marca una suerte de guardia paramilitar integrada por efectivos de la empresa de seguridad Corporación Tank’s, con sede en Trujillo, contratada por los Wong. Para cruzar a Santa Rosa hay que sortear la revisión e interrogatorio de esta guardia.

“Hay orden de disparar”, han advertido a los pobladores.

Así están las cosas en este complejo agroindustrial que antes de esta guerra entre Wong y Bustamante registraba casi seis mil hectáreas cultivadas de caña, las cuales se convertían en 5 mil sacos de azúcar de 50 kg embolsados por día.

Puede estimarse que los Wong se han posesionado de unas tres mil hectáreas, y los trabajadores de una extensión similar más la planta industrial.

“Entre agosto y octubre del 2009, nuestros cargamentos de azúcar sufrieron ataques por parte de esta guardia con comportamiento de matones”, recuerda Arturo Castillo Palomino, trabajador y accionista de la azucarera. Los ataques, acompasados de disparos, se produjeron en la carretera del valle Huaura-Sayán, en la zona de Quipico.

“Para poder transportar la mercadería por la zona controlada por la seguridad de Tank’s, tuvimos muchas incomodidades. Nos vimos obligados a contratar oficiales de Diroes (comandos de la policía)”, revela el trabajador.

El Grupo Wong no tardó en interponer una medida cautelar para ingresar a la zona fuera de su control, y el 16 de octubre del 2009 consiguió una primera orden de desalojo del área controlada por los trabajadores. La orden la firmó el juez Carlos Humala Trigoso. Pero la medida se frustró por la escasez de policías, recuerda Castillo. La guardia de los Wong se tornó entonces más agresiva y el azúcar debió almacenarse hasta junio del 2010, cuando se nombró a un administrador judicial.

Incautaron explosivos

Para Tank’s no había autoridad que los frenara. El 12 de junio del 2010, la Dirección Territorial de la PNP de Huacho se dirigió a la fiscalía provincial para dar cuenta de una serie de abusos como resultado de los cuales hubo 13 detenidos, todos implicados en delitos contra la vida y la salud y en tenencia ilegal de armas de fuego.

Entre el material incautado figuraban dos chalecos antibalas marca Corporación Tank’s Perú, armas de fuego de largo alcance, explosivos, municiones “y otros pertrechos de uso militar”. Varios detenidos no contaban con la respectiva licencia de Dicscamec.

El día anterior, la policía había actuado para poner fin a un enfrentamiento de dos grupos en el anexo Manco Cápac, carretera Huaura-Sayán. Como resultado del choque falleció Jonathan Gutiérrez Boza. Ocurrió como colofón del frustrado desalojo policial de la azucarera a favor del Grupo Wong.

En presencia del fiscal y de sus abogados, los detenidos admitieron que laboraban como vigilantes del sector Manco Cápac, Quipico, en la empresa Tank’s. Portaban armas de fuego Cristian Chichizola García, John Cárdenas Arteaga y William Moreno Porras. También Bayron Bernaola Bendezú, José Siccha Hurtado y Elmer Mendoza Santisteban.

Tank’s, ayer nomás

El jueves 27 de octubre último, a las 5:30 pm, un balazo atravesó el brazo de Aída Espinoza Espinoza. El camión en el que viajaba con obreros de construcción civil de Huacho fue atacado con armas de fuego a la altura del kilómetro 30 de la carretera Río Seco-Sayán. Otras cuatro personas también resultaron heridas.

Según la denuncia de la policía de Sayán, el vehículo fue interceptado por diez personas a pie y dos camionetas doble cabina de la empresa de seguridad Tanks.

La fiscal Fanny Pérez comprobó perforaciones de tres impactos de bala en el vehículo. No se descarta que personal de Tank’s haya confundido a los obreros con trabajadores azucareros de Andahuasi. Tank’s no ha querido dar su versión.

Ayudaron a tomar un colegio para celebrar junta

1] A pedido del Grupo Wong, el 22 de julio del presente, la Conasev convocó a junta de accionistas de Andahuasi para elegir a la nueva administración. La medida pasó por encima del vigente administrador judicial.

2] La reunión se fijó para el domingo 28 de agosto. La empresa Río Pativilca (de propiedad del Grupo Wong) firmó un convenio con el centro educativo Nuestra Señora de La Merced, en La Merced, Huacho, para celebrar la junta en ese lugar y no en la empresa.

3] El 23 de agosto, la UGEL del Gobierno Regional de Lima le comunica a Río Pativilca que por ley no se puede realizar ninguna actividad que no sea educativa en los centros educativos. El acuerdo que habían firmado con el colegio quedaba invalidado.

4] El sábado 27 de agosto, miembros de la empresa Tank’s tomaron el colegio por la fuerza. La junta se realizó al día siguiente, pero con tan solo 5 accionistas presentes y 500 sillas vacías. Los únicos que llegaron fueron los representantes del Grupo Wong. El bus en el que se transportaban los trabajadores-accionistas fue baleado a mitad de camino. Resultaron electos Erasmo Wong como presidente  y Edgardo Wong como vicepresidente. Hay una investigación penal Nº 1006014500-2011-2579-0.

Claves

Teleticket. La Corporación Tank’s no solo le brinda seguridad al Grupo Wong en la azucarera Andahuasi, sino también a la empresa Teleticket del mismo conglomerado. Se lee en su portal: sección “clientes”.

Muertos. En agosto del 2009, los trabajadores Julián Chacón Espinoza y José Ruiz Saldaña fueron asesinados a balazos cuando verificaban si el Grupo Wong extraía caña de Santa Rosa para llevarla a Paramonga.

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El éxtasis de la tribu rockera

Un lugar es un libro de portada sobria que al abrirlo te salpica con una avalancha de fotografías  de gente desenfrenada, pestilente, rabiosa, despidiendo alaridos de puro y violento rocanrol. Raúl García Pereira, fotoperiodista, es su autor y en él retrata a los protagonistas de una escena que ha cambiado un poco pero mantiene la misma impetuosidad de siempre.

Cara a cara. Metaleros le quitan el micro a Elvis de la banda PTK.

“No es un libro de fotos de bandas de rock. Lo que pretendo es capturar la esencia del rocanrol limeño”, explica Raúl García. Un lugar recopila fotos tomadas entre 1997 y el 2010 sobre la escena rockera limeña que-no-suena-en-la-radio.
Lleva con orgullo el nombre de la primera canción del álbum con el que debutó la popular banda Leusemia en 1985.
“No están todas las bandas locales importantes, sería injusto decirlo. Solo son un puñadito de bandas, y no están ahí por ser las bandas que son; lo que manda en la selección es la foto”.  De todas las imágenes incluidas en el libro destacan los conciertos en lugares pequeños, sucios, con poca luz, sin tarimas altas ni miembros de seguridad que alejen a las bandas de su público. Pocos locales escapan a esta regla, salvo El Huaralino (Los Olivos) y los estadios Manuel Bonilla (Miraflores) y Unión (Barranco).

No hay fotos de las bandas internacionales que han pisado Lima, aunque sí algunas de bandas locales en el extranjero. Lo que le interesa a García es capturar el ambiente como le gusta: fuerte, horizontal y universal. “No solo he fotografiado en Lima, sino en Santiago, Buenos Aires, Medellín y Bogotá, y la escena, la gente y las bandas son iguales. No me refiero a que suenen igual, sino a que se quiere, se sufre y se transmite lo mismo. No me importa si la gente los conoce o no; es la imagen de un rockero underground o subte”.

Fundadores. “Cachorro”, Daniel F, Pelo Madueño y Kimba Vilis en el estadio Manuel Bonilla.

Contrariamente a lo que uno podría pensar, no es una colección de fotos de bandas independientes reconocidas. Figuran grupos como Manganzoides, Aeropajitas, Voz Propia y Vaselina en pleno éxtasis del concierto, pero también hay encuentros casuales como el de Daniel F y Kimba Vilis (formadores de Leusemia) con “Pelo” Madueño y Fernando “Cachorro” Vial (Narcosis), responsables del boom del rock subterráneo de los 80, en un baño. A estas se suman otras fotos de besos, baile y desenfreno en los locales que más le gusta fotografiar: El Averno de jirón Quilca, el Salón Imperial, el Keko bar, entre otros.

14 años de trabajo

Dos años atrás, entrevisté a Raúl García sobre su blog Aerolíneas Wiracocha. En esa bitácora él publicaba fotos de bandas y fanáticos que tomaba en ensayos y conciertos de rock local. Me llamaba la atención su constancia para publicar fotos de grupos profesionales y amateurs, y lo bien que captaba la oscuridad del ambiente.

Casi a inicios de la conversación me sorprendió cuando me mostró el machote de una selección de fotos que había tomado en los últimos años. En esta ocasión me dijo que solo le faltaban 4 mil dólares para poder realizar la impresión de los ejemplares. Me gustó la idea y la entrevista se encaminó por el libro que estaba, a mi criterio, a punto de publicarse.

Pasaron los meses y se me olvidó el tema, pero a Raúl lo seguí frecuentando en conciertos en el centro de Lima y Barranco. Cada vez que lo encontraba, disparaba una y otra vez fotos en blanco y negro con su cámara Nikon D700. No perdía oportunidad para fotografiar desde el escenario o el pogo mismo.

Raúl empezó a hacer la selección con más de mil fotos en el 2005. Ese año, su hija Mariel, a quien dedica el libro, acababa de nacer. Llenó su casa de ampliaciones de los negativos que tenía en archivo para poder empezar a seleccionar, mientras cuidaba a Mariel en la cuna.

Sus amigos Jorge Villacorta y Francisco Melgar lo ayudaron a darle el criterio que necesitaba el libro. Tendría tres ejes narrativos: los grupos, el baile o pogo y la atmósfera alrededor de los conciertos.

La selección de las fotos la hizo él mismo. En el camino, decidió descartar las que estaban a color “porque eran muy bonitas” y no era lo que quería reflejar. “Después de que revisas toda tu chamba de años, te das cuenta por dónde va tu mirada. Entonces empecé a fotografiar de una manera más personal”.

Pogo.  La música en vivo produce un ataque de euforia, en medio del polvo, baile, empujones y fiesta.  Festival Rock en el Parque del 2005, estadio Unión.

Cambio de mirada

“Cuando comencé a fotografiar la escena tenía la imperiosa necesidad de ir a todos los conciertos porque pensaba que había que registrar todo”, recuerda. Era 1997 y los pocos fotógrafos que iban a los conciertos tenían que gastar su propio dinero en comprar rollos, revelar y ampliar. No era un hobby barato.

“En los primeros tres años me he movido mucho más pero el material gráfico no es exactamente como me gusta. Además, en esa época yo fotografiaba, revelaba y archivaba, no las movía. Si venía una banda y me las pedía para el casette que estaban por sacar, las buscaba y se las pasaba”.

En el 2003 se contagió de hepatitis y tuvo tiempo de sobra para escanear casi arbitrariamente más de 700 fotografías que había tomado hasta ese momento. En esa revisión encontró imágenes de momentos históricos del rock nacional: el último ensayo de la leyenda del Hardcore-Punk peruano G-3 y la reaparicion de Narcosis en el 2000, y la última gira de los Manganzoides en Argentina en el 2007, por citar algunos ejemplos que aparecen en el libro.

Las fotos que le tomó a Leusemia en 1997 salieron publicadas en el disco Moxón.

Madurez de la escena

La sensación de una parte de la gente involucrada con el rock local es de añoranza a los primeros años de la movida subterránea. Para ellos, los primeros años estaban llenos de gente con más actitud, pese a las deficiencias que había. No reconocen que el cambio también trajo cosas positivas.

La escena rockera ha crecido enormemente. Lo que en algún momento era un movimiento cultural marginal y subterráneo de jóvenes produciendo música desde las entrañas, fanzines y polos se convirtió poco a poco en un espacio con cientos de exponentes dedicados a tiempo completo a la creación de música, revistas, webs, crítica, novelas, documentales y ahora el primer libro de fotografía. Los muchachos de antes maduraron y aprendieron a autogestionarse para producir cosas de calidad.

Para Raúl “no se trata de volver al pasado ni añorar. El tiempo avanza y no hay que quedarse tampoco. Pero hay cosas muy positivas de los primeros años que no deberían perderse y tienen que ver con la conciencia social y crítica sobre tu momento y entorno. Ahora también hay muchos que están comprometidos, pero nunca faltan chicos que solo se vacilan y ya”.

Un lugar es un libro que al final resulta para todos. Los que conocen la escena por dentro se sentirán identificados con el ambiente y los conciertos vividos. Los que no conocen nada verán que no se trata de muchachos violentos, solo era gente disfrutando de rocanrol y de un buen lugar.

Trayectoria

Raúl García Pereira (1969) ingresó al fotoperiodismo profesional de casualidad. Empezó haciendo cámaras para la cadena nipona Fuji TV, luego la agencia Kyodo News lo contrató como fotógrafo para para cubrir la toma de la embajada de Japón en 1997. Ya tenía una cámara con la que había empezado a fotografiar la escena rockera y las marchas contra Fujimori. Tras la crisis de los rehenes, volvió a lo que antes hacía: trabajar en cine y video. En el 2000, lo llamaron para trabajar con César Hildebrandt en el diario Liberación. Luego de eso, ingresó como editor gráfico a Peru21, de donde salió poco después de que Augusto Álvarez Rodrich dejó la dirección.

Encuéntralo

A la venta. El libro debutó en la Feria Ricardo Palma bajo la distribución de Borrador Editores. Ya está a la venta en las librerías Virrey, La Casa Verde e Íbero.

Presentación. Será el 24 de noviembre en el Centro Cultural de España. Habrá concierto de Raúl Montañez y las arañas de Marte, y algunos músicos invitados.

Auspicio. La impresión de los mil ejemplares fue gracias al apoyo del Centro Cultural de España y de Alta Tecnología Andina. El resto salió de su bolsillo y la colaboración de los amigos. Sabe que nunca recuperará lo invertido, pero no le preocupa.

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